blog de Fernando Hernández

Breve reflexión sobre las limitaciones y alguna de sus claves desde la experiencia personal

Vivir una larga infancia en los años 70 rodeada de médicos, multitud de pruebas -algunas realmente dolorosas-, tratamientos de toda índole y visitas a decenas de centros hospitalarios no es algo que nadie desease en mi familia; en especial mis padres, quienes interpretaron sucesivos y erráticos diagnósticos con especial sufrimiento. No en vano, el diagnóstico definitivo fue cuestión de años, y su carácter genético incluso de décadas (apenas hace un año supe que mi distonía generalizada dependía de un gen llamado dyt1 y que, por tanto, era hereditaria).

Una aproximación positiva a la distonía y otros desórdenes del movimiento, dos años después.

Estimados amigos de este magnífico foro.

Hoy me siento especialmente dichoso. Dejadme deciros por qué.

Distribuir contenido