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Cefalea

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¿Qué es la cefalea?

Es el dolor de cabeza. También lo llaman jaqueca. Es un síntoma muy común en todas las edades.  Durante un año 7 de cada 10 adultos puede tener un episodio de dolor de cabeza.  Aunque sólo 1 paciente de cada 20 consultará al médico por esto. De estos pocos que consultan sólo 1 de cada 100 tienen problemas serios. Aunque más allá de que no haya patología severa que cause el malestar, el deterioro en la calidad de vida de las personas que lo padecen requiere que el problema sea tomado en cuenta y corregir algunas cosas para brindar alivio al síntoma.

¿Cuáles son los tipos más frecuentes de dolor de cabeza?

La cefalea de tipo tensional y la migraña.
La tensional es la más habitual. Puede darse en personas de todas las edades y no hay diferencias en frecuencia entre hombres y mujeres. Puede presentarse como un hecho aislado o estar presente por más de 2 semanas en los últimos 6 meses.  El dolor va aumentando de a poco, luego se mantiene constante, sordo, no es pulsátil y se distribuye por toda la cabeza en forma de vincha. No suele acompañarse de náuseas ni vómitos. La causa sería por contractura de los músculos que rodean a la cabeza (cuello, cuero cabelludo, músculos de la cara) producto de tensiones emocionales y posturas incómodas (incluso tener el cabello peinado de forma muy tirante).

La cefalea tensional crónica puede ser la manifestación de un trastorno del ánimo como la depresión o la ansiedad. Suele haber mayor número de episodios de este tipo de dolor durante un momentos emocionales difíciles.

La cefalea migrañosa puede comenzar en la infancia. Suele haber antecedentes familiares de este tipo de dolor de cabeza. Es más frecuente en las mujeres. El dolor es pulsátil, de un sólo lado de la cabeza, intenso y suele acompañarse de náuseas, vómitos, fotofobia y fonofobia (molestan la luz y los ruidos).

La cefalea migrañosa puede precederse de aura. El aura es un conjunto de alteraciones de la percepción que se sienten del mismo lado donde duele la cabeza. Puede hacer molestias visuales, cosquilleos, adormecimientos. Pueden aparecer una hora antes del dolor. Se resuelven cuando aparece el dolor de cabeza.

¿Qué cosas pueden disparar el dolor de cabeza?

Algunos alimentos como: chocolate, salsa de soja, quesos duros, conservas, escabeches, café, ajinomoto (condimento artificial usado en algunos restaurantes chinos). También algunas bebidas alcohólicas, fármacos, luz o ruidos intensos, cambios en el horario de ir a dormir o las horas descansadas, stress, ayuno o desarreglos alimentarios, período premenstrual, olores fuertes. Identificar qué es lo que precipita el dolor en una determinada persona le va a permitir prevenirlo o tranquilizarse cuando aparezca el dolor y pueda relacionarlo con alguna cosas que ha hecho, sin fantasear con peligros mayores.

¿Cómo se hace el diagnóstico de las cefaleas?

El diagnóstico del dolor de cabeza tensional y migrañoso es clínico por el interrogatorio y relato de lo que cuenta el paciente y las características del dolor. El examen físico resultará normal. No es indispensable solicitar estudios complementarios como tomografía de cerebro o análisis de sangre. En algunos casos el médico los solicita para que se puedan descartar causas más graves o para que el paciente se quede más tranquilo mostrándole que los análisis no demuestran nada malo.

¿Cómo se tratan los dolores de cabeza?

Es importante identificar las cosas que lo precipitan y tratar de evitarlas o corregirlas. Además comprender que el tratamiento tiende a tratar los síntomas una vez que aparecen, pero no se pueden curar totalmente los dolores de cabeza.
Cuando aparece el dolor es saludable poder aislarse de ruidos y luz. Además de disminuir las actividades en la medida de lo posible. Se pueden realizar ejercicios sencillos de relajación muscular o controlando el ritmo respiratorio.
Hay medicaciones que se toman cuando aparece el dolor  y las molestias asociadas como náuseas y vómitos. Otras que se toman para prevenir o disminuir la frecuencia de los episodios de dolor de cabeza.
Es importante no dilatar el tiempo de tomar el medicamento cuando aparece el dolor, una vez instalado es más difícil resolverlo. Para tratar las arcadas y los vómitos puede servir tomar antes de los medicamentos específicos para el dolor de cabeza una dosis de metoclopramida (Reliverán®).
Las opciones para tratar las cefalea son los antiinflamatorios no esteroideos como:
  • Aspirina: 500 a 1000 mg por dosis. Dosis máxima: 2 a 3 gramos por día
  • Ibuprofeno: 400 mg por dosis. Dosis máxima: 8 comprimidos de 400 mg.
  • Naproxeno: 500 mg por dosis. Dosis máxima: 1.5 gramos por día, en 2 o 3 tomas.
  • Paracetamol 500 mg más aspirina 500 mg más cafeína 130 mg hasta 2 veces por día.

La ergotamina también se utiliza mucho para tratar los dolores de cabeza de tipo migraña. Debería tomarse apenas empieza el ataque en dosis de 1 mg cada 30 minutos hasta aliviar el dolor, hasta un máximo de 6 mg por día o 10 mg por semana. Es constrictora de los vasos sanguíneos por ello  no debería ser tomada por pacientes con problemas cardíacos, hipertensos, alteraciones en los riñones o el hígado. La ergotamina puede producir náuseas, los vómitos y la cefalea de rebote por la necesidad del cuerpo de tenerla. Para disminuir el riesgo de esta "dependencia" cuando se toma ergotamina deberían pasar por lo menos 4 días hasta una nueva carga.
Otra opción a las dos anteriores es el sumatriptán (Imigran®). Tarda entre 30 minutos y 2 horas en aliviar luego de ser tomado por boca en dosis de 50 a 100 mg, hasta un máximo de 300 mg diarios.

Prevención de las reagudizaciones de las cefaleas

Existen medidas saludables para implementar fuera del episodio de dolor para ayudar a disminuir la frecuencia de los ataques y mejorar la calidad de vida. Dado que las tensiones emocionales, las alteraciones anímicas, la falta de expresión de enojos pueden acumularse y causar malestar que se manifestará en el cuerpo con un dolor de cabeza es beneficioso aplicar medidas que equilibren eso. Por ejemplo masajes suaves en el área occipital, hombros y cuello para que fluyan las tensiones. Tener un espacio terapéutico para expresar las emociones por ejemplo con algunas psicoterapias corporales excelentes, que ayudan a conectarse con esas actitudes nocivas y canalizar de un modo más saludable esas energías.
Una rutina de ejercicio aeróbico de 45 minutos por día en una bicicleta fija o caminata enérgica o natación puede ser muy bueno. Además de mantener una rutina de vida sana con alimentos naturales, bebidas  sin alcohol, y tratando de evitar todo exceso en medicaciones, falta de descanso, trabajo y stress.
Existen tratamientos preventivos con medicamentos para las cefaleas migrañosas  para los pacientes con varios ataques por mes y que les produce mucha interferencia en sus actividades cotidianas. Se utilizan con éxito los betabloqueantes, la amitriptilina y el ácido valproico entre otros.